- Nunca me acaricies, ¡nos gustaría demasiado!, sería un quilombo.
- Bueno…, que te importa un quilombo más…
- Te pido que no, me desbarrancaría por tus ojos hasta meterme en tu estómago y disolverte... vernos.
- Mmmmm… (¿Qué le digo? Se dio cuenta, me suda todo…) mmmmMañana te pensaba mandar ese libro que te prometí.
- Ah sí, claro, el libro, las hojas, letras y letras, páginas que corren y se dan vuelta… ¿no?
- Sos un guacho…
- Soy alguien que te ve adentro. Nada más. Estoy conectado con lo más íntimo tuyo, así me conecto con la gente. Por eso soy un ermitaño. Nadie lo resiste.
- Yo soy fuertecita, jajaja…
- Jajaja…, claro, claro, ¿dónde habré escuchado eso?
- Imagino, imagino, señor barba larga…, mmm
- Mmm ¿qué?
- Entonces es verdad lo de la barba…
- De lo mío conozco y sobre eso no hay adelantos piba, o vos te crees ¡¿qué?!
- Jajaja, me siento flotando en el agua con la luz que penetra por la superficie, estoy debajo de esa línea, a lo lejos… se acercan las sombras resplandecientes de una red inmensurable, floto…, floto…, floto…,…abrazame.