jueves, 8 de octubre de 2009

ricardo marcenaro. Pintando la casa





Quiero quedarme dormido bajo la ducha, con el agua bien caliente, después del mediodía cuando el sol entra por la banderola e ilumina el cuerpo sobre la bañadera.

Quiero relajarme de tal manera que un largo éxtasis reparador revivifique mis músculos.

Días de duro trabajo, pintar paredes, mover objetos.

Lo bueno es que es en felicidad, con días que se acaban rápido a pesar de empezar temprano.



ricardo marcenaro bitácora. Asalto

El reflectante del piso, mi sombra, una aureola tirada en el piso para que mi sombra la recogiera.

Alguien estaba por protegerme de un suceso grave que pasé.


A veces hay señales que no entendemos a tiempo.

Tuvimos suerte, una aureola desparramada en una cinta en el piso llenó mi cabeza, protegió nuestros cuerpos, hizo que el suceso desagradable fuera muy rápido y sin más consecuencias que las materiales y con una gran riqueza de nociones: tenernos con la que amo, estar vivos, habernos protegido mutuamente en circunstancias que definen quién uno es realmente.


Hay días que tengo suerte y no me doy cuenta que la estoy recogiendo con una foto.

Buenos Aires. Hace unos días.



Painter: Botticelli Alessandro part 2

Cestello Annunciation


Coronation of the Virgin with the Saints John the Evangelist, Augustine, Jerome


Discovery of the Body of Holofernes


Fortitude


Holy Trinity with Mary Magdalene, St. John the Baptist and Tobias and the Angels

ricardo marcenaro bitácora. Luchadores del Perú




Un juego para niños grandes que vuelan y hacen morisquetas fingiendo torturarse.

El sueño de volar y ser irrompible.

El sueño de la victoria, el campeonato, los aplausos de los niños enloquecidos a rabiar por su ídolo.

Pero esto ya no existe, los niños no lo creen, es un mundillo en decadencia, y aún así los vuelos son bellos cuando el artista sabe volar.


Perú, que podría ser cualquier parte del mundo.




Painter: Botticelli Alessandro part 1



A Young Man being introduced to the Seven Liberal Arts


Adoration of the Magi


Baptism of St. Zenobius and his Appointment as Bishop


Calumny of Apelles

Poesía: Miguel de Unamuno. Castilla

CASTILLA

Tú me levantas, tierra de Castilla,
en la rugosa palma de tu mano,
al cielo que te enciende y te refresca,
al cielo, tu amo.

Tierra nervuda, enjuta, despejada,
madre de corazones y de brazos,
toma el presente en ti viejos colores
del noble antaño.

Con la pradera cóncava del cielo
lindan en torno tus desnudos campos,
tiene en ti cuna el sol y en ti sepulcro
y en ti santuario.

Es todo cima tu extensión redonda
y en ti me siento al cielo levantado,
aire de cumbre es el que se respira
aquí, en tus páramos.

¡Ara gigante, tierra castellana,
a ese tu aire soltaré mis cantos,
si te son dignos bajarán al mundo
desde lo alto!

Poesía: Miguel de Unamuno. Castilla

Poesía: Miguel de Unamuno. Vendrá de noche

VENDRÁ DE NOCHE

Vendrá de noche cuando todo duerma,
vendrá de noche cuando el alma enferma
se emboce en vida,
vendrá de noche con su paso quedo,
vendrá de noche y posará su dedo
sobre la herida.

Vendrá de noche y su fugaz vislumbre
volverá lumbre la fatal quejumbre;
vendrá de noche
con su rosario, soltará las perlas
negro sol que da ceguera verlas,
¡todo un derroche!

Vendrá de noche, noche nuestra madre,
cuando a lo lejos el recuerdo ladre
perdido agujero;
vendrá de noche; apagará su paso
mortal ladrido y dejará al ocaso
largo agujero...

¿Vendrá una noche recogida y vasta?
¿Vendrá una noche maternal y casta
de luna llena?
Vendrá viniendo con venir eterno;
vendrá una noche del postrer invierno...
noche serena...

Vendrá como se fue, como se ha ido
-suena a lo lejos el fatal ladrido-,
vendrá a la cita;
será de noche mas que sea aurora,
vendrá a su hora, cuando el aire llora,
llora y medita...

Vendrá de noche, en una noche clara,
noche de luna que al dolor ampara,
noche desnuda,
vendrá... venir es porvenir... pasado
que pasa y queda y que se queda al lado
y nunca muda....

Vendrá de noche, cuando el tiempo aguarda,
cuando la tarde en las tinieblas tarda
y espera al día,
vendrá de noche, en una noche pura,
cuando del sol la sangre se depura,
del mediodía.

Noche ha de hacerse en cuanto venga y llegue,
y el corazón rendido se le entregue,
noche serena,
de noche ha de venir... ¿él, ella o ello?
De noche ha de sellar su negro sello,
noche sin pena.

Vendrá la noche, la que da la vida,
y en que la noche al fin el alma olvida,
traerá la cura;
vendrá la noche que lo cubre todo
y espeja al cielo en el luciente lodo
que lo depura.

Vendrá de noche, sí, vendrá de noche,
su negro sello servirá de broche
que cierra el alma;
vendrá de noche sin hacer ruido,
se apagará a lo lejos el ladrido,
vendrá la calma...
vendrá la noche....