miércoles, 23 de diciembre de 2009

Music: Ah de las Mazmorras - Sor Juana Inés de la Cruz




"Ah de las Mazmorras" Villancico II (Carol II), by Sor Juana Inés de la Cruz, music by Anonymous (XVIIIth century)


Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana Gonzalez y España (1651-1695)
"Sor Juana Inés de la Cruz" ("The Mexican Phoenix" or "the Tenth Muse")
She was a Universal Genius, a mexican female Leonardo da Vinci, who learned to read at the age of 3, and all her life she studied all arts and sciences: mathematics, theology, logics, rhetorics, physics, latin (that learned in only 20 lessons), nahuatl, also she was a poet and dramaturgist, and maybe not very known, she was a composer; she wrote a musical treaty called: "El Caracol", she died at the age of 44.


1. ¡Ah de las mazmorras
tened atención!
¡Atended, cautivos,
las nuevas que os dió!
¡Escuchad mi llanto,
a falta de voz,
que también por señas
se explica el dolor!


2. Sabed que ya es muerto
Pedro el redentor,
como muere quien vida
a tantos dió,
no esperéis consuelo
pues él os faltó,
y acaba en su vida
vuestra redención.


3. De vuestras cadenas
ya sin redención,
es candado eterno
cualquier eslabón .
¿A dónde hallaréis
tan noble pastor
que por cada oveja
la vida perdió?


4. ¿Y que dando expuesto
al fiero rigor,
dió su libertad
por vuestra prisión?
Llorad, y deshechos
su líquido humor,
busque por los ojos,
puerta el corazón.


5. Pero ¿qué delirio
si ya me llevó
y arrebató el alma
tras la compasión?
No lloréis, cautivos,
porque no es razón
llorar que esté libre
quien os libertó.

Profundamente agradecido a Yvonne Cruz Sandoval quien me ha acercado este video junto a otros valiosísimos cinco.
Ivonne es amiga en mi cuenta de Facebook, Ricardo M Marcenaro
Gracias Ivonne


Vea el otro blog: http://byricardomarcenaroi.blogspot.com/

Poesía: Rimbaud Arthur - Poesías escolares - Combate de Hércules y del Río Aquello - Obras Completas - Parte 3


Rimbaud y Verlaine



3
COMBATE DE HÉRCULES
Y DEL RÍO AQUELLO (13)

Antaño, el Aquelo de aguas henchidas salió de su vasto lecho;
tumultuoso irrumpió por los valles en cuesta envolviendo en sus aguas los rebaños
y el adorno de las mieses doradas.
Caen las casas de los hombres derruidas y los campos que se extienden a lo ancho
van siendo abandonados;
la Ninfa ha dejado su valle
los coros de los faunos se han callado:
todos contemplaban el furioso río.
Alcides (14), al oír sus quejas, se compadeció de ellos:
para frenar los furores del río lanza a las aguas crecidas su enorme cuerpo,
expulsa con sus brazos las oleadas que espumean
y las devuelve domadas a su lecho.
La ola del río vencido se estremece con rabia.
Al instante, el dios del río adopta la forma de una serpiente:
silba, chirría y retuerce su torso amoratado
y con su terrible cola golpea las esponjosas orillas.
Entonces, Alcides se abalanza, con sus robustos brazos, le rodea el cuello, lo aprieta, lo destroza con sus potentes músculos,
y, volteando el tronco de un árbol lo lanza sobre él, dejándolo moribundo sobre la negra arena
y alzándose furioso, le brama:
«¿Te atreves a desafiar los músculos hercúleos, imprudente, no sabes que crecieron
en estos juegos -ya, cuando aún niño, estaba en mi primera cuna-:
ignoras que he vencido a los dos dragones?
Pero la vergüenza estimula al dios del río y la gloria de su nombre derrumbado,
en su corazón oprimido por el dolor, se resiste;
sus fieros ojos brillan con un fuego ardiente,
su terrible frente armada (15) surge desgarrando el viento;
muge, y tiemblan los aires ante su horrendo mugido.
Mas el hijo de Alcmena se ríe de esta lucha furiosa...
Vuela, coge y zarandea los miembros temblorosos y los esparce por el suelo:
aplasta con la rodilla el cuello que cruje
y aprieta con un nudo vigoroso la garganta palpitante, hasta que exhala estertores.
Y entonces, Alcides, arrogante, mientras aplasta al monstruo, le arranca de la frente ensangrentada un cuerno ––prueba de su victoria.
Al verlo, los Faunos, los coros de las Dríades (16) y las hermanas de las Ninfas
cuyas riquezas y refugios natales el vencedor había vengado se acercan hasta donde estaba, recostado perezosamente a la sombra de un roble,
evocando en su alegre espíritu los triunfos pasados.
Su alegre tropel lo rodea y corona su frente con múltiples flores y lo adorna con verdes guirnaldas.
Todos, entonces, cogen, como si fueran una sola mano, el cuerno que junto a él yacía (17),
llenando el despojo cruento de ubérrimas manzanas y de perfumadas flores (18).


Primer semestre de 1869
RIMBAUD
(Externo en el colegio de Charleville)

13 Poema escrito durante el mismo curso escolar que los anteriores. El texto que había que glosar pertenece al poeta del siglo XVIII J. Delille (17381813), autor de Jardins [Jardines] y traductor de
Virgilio; poeta de gran fuerza plástica, cuya poesía descriptiva nos lleva, por algunos derroteros íntimos, a la poesía romántica de la naturaleza y, por avenidas luminosas y bien ordenadas, hacia una sensibilidad que podríamos considerar parnasiana (y, como El Parnaso, con añoranzas barrocas).
El modelo es, pues, muy superior al que precede. Algunos de los elementos plásticos más interesantes del texto de Rimbaud ya están en el de Délille.
14 Mote de Hércules, heredado de su abuelo Alceo.
15 El río adopta la forma de un toro furioso.
16 Ninfas del bosque cuya vida dependía de la del árbol que habitaban.
17 Esta recreación del mito del cuerno de la Fortuna no está en el texto de Délille. También es preciso observar que en el modelo no hay una sola anotación cromática.
18 A través del ejercicio escolar, el poema nos remite, de nuevo, al mundo clásico parnasiano: mundo mítico, belleza de formas y armonía brutal del movimiento y, en este final, a la alianza
de lo salvaje, cruel y, en cierto modo, sádico con lo más poéticamente placentero de esta naturaleza
––guirnaldas de follaje, flores, frutos. Observemos cómo la narración mítica desemboca en la representación plástica del cuerno de la abundancia: lecciones escolares perfectamente aprendidas
y presagios de un poeta siempre hambriento ––y sediento.
Esta sensación de estar `leyendo' un bajorrelieve clásico la tendremos, de forma continuada, con el poema Sol y carne.


Botany: Fungus. Hongos. Funji: Boletus. Part 4



Boletus Edulis


 Edulis

 
 Citrinoporus

 
 Edulis

 
 Dryophilus

Music: Sinéad O'Connor - what do you want

Music: Sinéad O'Connor - Mna na h Eireann (Women of Ireland)

Music: Lea Salonga - You Must Love Me from Evita (live)

Ricardo Marcenaro bitácora - dulzura!






Llueve en Buenos Aires, la noche descongestiona el denso día, alivio en la llanura disfrazada de ciudad.
Es hora de ir entre casas, amontonando pantalones y polleras, arrinconándose íntimamente.
Miradas, muslos, manos que desesperan, manos que se toman tiempo, relojes que corren sobre agujas irrefrenables, riendo.
Por ahí andarán las ratas de esta ciudad, bajo aleros, dentro de caños circulatorios, apurando cornisas abismales, seguras,
Siempre mirando, siempre oliendo, prestas al descuido o el desperdicio, su paraíso rico, su asociársenos con disimulo, puenteándonos.
Dormir con música de parra pulsada por las gotas, gotas de uva verde, redonda lupa en el ojo, eco del sueño calibrando caricias en mansedumbre, sin reclamos, dulzura.

Music: Sinead O'Connor - Streets of London