viernes, 7 de agosto de 2009

Ese



Me morí en algún lugar del camino,

No vi mi sangre desparramada, no la veré,

Me morí de siete muertes y mil dolores,

Como un perro solitario que es arrollado,

Reventé con mis ojos al cielo, soñando,

De mi cama veré desprenderse sutil

Esa transparencia que busqué toda la vida,

Y tendré paz, por fin la paz, por fin el amor.

Sacarán mi cuerpo los desconocidos de siempre,

Lo llorarán los desconocidos de siempre,

Yo mismo no me reconoceré, harto de ese.






Ricardo Marcenaro

7 de agosto de 2009

En Olivos, Buenos Aires

Argentina

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